| Antes de que ondeara la bandera amarilla que dio la partida, Harro, un rubio de ojos azules y de 1,80 metros de estatura, confesó que tenía miedo porque lo que iba a hacer no era nada parecido a ninguna de sus anteriores aventuras. Para relajarse, el europeo con pinta de actor de Hollywood, conversó con Carlos Mauricio Rincón, propietario del rudimentario coche y su copiloto, y otros competidores, y con una sonrisa amplia posó para las fotografías de los aficionados -buena parte son mujeres- a esta particular carrera. Harro es la estrella de 'Galileo', un espacio de 45 minutos que se emite en el canal Pro-7 de Alemania y es realizado por la firma Maximus Films. Él y la colombo-española Luz Marina Genes, productora del programa, se enteraron por internet de las carreras de balineras que se realizan anualmente en las empinadas calles de Manizales, durante la tradicional feria, y decidieron incluirlas en un especial acerca de las siete competencias más maravillosas del mundo. Adrenalina pura En los primeros metros el carro de madera del alemán -que arrancó en la primera línea de la grilla- no desarrolló mucha velocidad, pero cuando se aproximó a la sede de Bellas Artes de la Universidad de Caldas las balineras rechinaron en el pavimento, a unos 60 kilómetros por hora. Curvas a la izquierda, curvas a la derecha y los competidores ya tenían la adrenalina disparada, los dientes apretados y los músculos tensionados. El piloto se encarga de guiar el coche, pero poco puede hacer para frenar; el copiloto es quien lo impulsa con los pies y lo detiene pegando al piso recortes de llantas viejas. Una corta recta, en la que Harro recuperó algunos puestos, fue interrumpida abruptamente por una cerrada y pronunciada curva a la derecha, que conduce a La Francia. Los frenos de los carros dejaron sus huellas negras en el asfalto de la carretera. Desde ese punto la descolgada es a 'tumba abierta', como en el argot ciclístico se les conoce a los peligrosos descensos. Bordeando la ladera de Chipre, el alemán y los demás competidores, entre ellos manizaleños, antioqueños y bogotanos, alcanzaron los 80 y 90 kilómetros por hora. Enfundado en un uniforme negro y un casco rojo, Harro tenía una patética expresión de terror, mientras se zarandeaba de un lado a otro. Un grito no vino mal para botar los nervios cuando en una recta cruzó la línea amarilla de la meta. Después de dos minutos y medio, 29 de las 30 parejas competidoras arribaron con el corazón a mil. El otro binomio besó el piso y las laceraciones en brazos y espaldas hablaron por sí solas del peligro de estas carreras. "Tengo sólo adrenalina en mi cuerpo, creo que no hay más sangre. Tenía miedo cuando estaba en la parte de arriba porque no sabía si podía hacerlo. Ahora estoy feliz, esto es fantástico", dijo emocionado Harro, apenas se bajó del coche. Y pese al riesgo, muchos competidores prefieren usar pocos protectores para mantener la movilidad. "Hay competidores que no usan, por ejemplo, rodilleras porque estas les restan agilidad en las piernas", dice Jenny Janeth Vásquez, alma y nervio de las carreras de carros de balineras en la capital caldense. Jenny explica que los protectores en las extremidades no son obligatorios, pero sí, los cascos. "Esto no es para cualquiera, porque el riesgo es alto y exige nervios de acero", advierte Jenny, quien desde hace 10 años coordina las competencias. Le quedó gustando El vértigo y la velocidad les quedaron gustando al europeo, tanto que subió nuevamente al punto de partida para repetir la bajada. Entre tanto, a bordo de dos motocicletas, Luz Marina y el camarógrafo Oliver Korac grabaron en sus cámaras la aventura. Harro también tenía dos pequeñas videocámaras: una en el carro de madera y otra ajustada a su rodilla derecha. Pero si para ese momento el alemán creía haber vivo todas las emociones de este deporte, aún le faltaba más. En la segunda carrera se hicieron cuatro paradas intermedias para capturar mejor las imágenes. En la primera detención se enredaron varios carros y por fortuna el incidente no pasó a mayores. Sin embargo, a pocos metros de darse la última partida, una colisión les costó a dos de las cuatro mujeres participantes un trauma cráneo-encefálico leve y un fuerte golpe en la pierna derecha, respectivamente. Harro estuvo envuelto en ese accidente, pero salió ileso, lo que no pasó con la cámara que portaba sobre su rodilla derecha. "La gente que hace esto tiene 'corazón de león', porque además de concentración en la ruta, se necesita mucho coraje", narró en la meta Harro, quien no pudo ocultar esa mezcla de nervios y motivación por haber arribado a la meta sin un sólo rasguño. El reportaje sobre las competencias de carros de balineras durará cuatro minutos, será emitido entre septiembre y octubre próximos, en el otoño alemán, y podrá ser visto por tres millones de televidentes en Alemania, Suiza y Austria. En Colombia, según Genes puede ser buscado en la web. "Quiero regresar a Manizales, pero a pasear con mi novia. Esta es una ciudad muy linda y puede ser muy turística, es lo que también vamos a mostrar en el documental", expresó Harro, antes de salir corriendo a posar para la foto con todos sus compañeros de aventura. Las otras seis competencias Las carreras de balineras son la única actividad latinoamericana incluida por Maximus Films entre las siete competencias más extrañas y divertidas del mundo. Las otras seis son las siguientes: 1. Nadar en un lago a menos 0,5 grados centígrados de temperatura, en Bélgica. 2. La carrera de un kilómetro de hombres cargando a mujeres, en Finlandia. 3. Caminar sobre carbones encendidos, en Inglaterra. 4. Bajar corriendo por una montaña tras un queso redondo de un kilo y comérselo, también en Inglaterra. 5. El que más coma cebollas, en España. 6. Carrera sobre nieve vistiendo pantalón de cuero, en Alemania. fuente: FERNANDO UMAÑA MEJÍA CORRESPONSAL DE EL TIEMPO MANIZALES |