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¡A Cuba! El pastuso que secuestró un avión con ‘pistola de juguete’

El aeropirata, hoy de 63 años, residió durante algunos años en Cuba y ahora, en España, corre el riesgo de ser deportado. En los últimos años, los nariñenses (coloquialmente y de manera global, más conocidos como pastusos) han sido protagonistas de hechos y noticias muy positivas. Ya se ha vuelto costumbre al menos por estos tiempos que tanto personas como instituciones sureñas se destaquen. Pero alguien nos llamaba la atención sobre la existencia también de ‘pequeños genios del mal’. Hace 41 años ocurrió algo no ejemplar, protagonizado por un joven pastuso.

 

A principio de los 70 no existía carretera Panamericana entre Pasto y Popayán, la vía estaba en construcción, pero se daría al servicio pocos años más tarde. Por lo tanto para ese desplazamiento, aparte de un tortuoso viaje por tierra de más de 12 horas para un recorrido de apenas 250 kilómetros, existía una alternativa aérea. La compañía Aeropesca (ya desaparecida) cubría esa ruta, haciendo escala en Popayán en un vuelo con destino final Bogotá. Los controles a los pasajeros eran mínimos, a pesar de estar ya de ‘moda’ los secuestros a Cuba.

El plagio de un avión con escala en Popayán

El 22 de enero de 1974 el vuelo de Aeropesca originado en Pasto, con 43 pasajeros y cinco tripulantes fue asaltado apenas iniciado el viaje por un hombre joven, que ‘armado’ exigió ir a Cuba. El pánico fue evidente con cierta histeria de los usuarios. El secuestrador impide la parada en Popayán, pero acepta aterrizar en Cali donde permitió el desembarque de 29 pasajeros entre mujeres y niños. Posteriormente harían escala en Barranquilla para recargar combustible y reparar una llanta averiada.

El avión voló luego a la isla centroamericana, llegando con cinco tripulantes y 14 pasajeros, paradójicamente la mayoría norteamericanos (ocho) que iban a una convención en Bogotá. El secuestrador de unos 22 años, fue recibido por milicianos cubanos y acogido por el gobierno, que en realidad por esos tiempos eran una especie de héroes para el pequeño estado comunista. Posteriormente en intervención radial desde La Habana, se supo su nombre: Raimundo Tapias Carrión, nacido en Pasto. Sus motivaciones eran aparentemente políticas, por no estar de acuerdo con el gobierno colombiano de Misael Pastrana Borrero.

Secuestro inédito

Tiempo después, allegados a Tapias Carrión contaron datos inéditos. Realmente no era un personaje desesperado económicamente como habían informado los medios nacionales, para quitarle peso político (aunque tres semanas antes había renunciado a su empleo en una multinacional de Ecuador la International Foods Company); era hijo de un gran trabajador nariñense y no llevaba mucho tiempo de casado con Clara que se quedó esperándolo en Pasto. Un pasajero de nombre Miguel Muñoz, contaría luego que el chico tuvo un alto poder de persuasión hacia pasajeros y tripulantes, para dominar la situación con amenazas de volar el avión. Pero confirmó que los trató decentemente, a pesar del secuestro. Se habló en principio que llevaba una ametralladora o una carabina, pero no fue así; era un artefacto pequeño que durante el plagio tuvo poca relevancia, ya que las amenazas al parecer eran más verbales.

Aparentemente era más un aventurero culto que un activista de izquierda realizando acciones extremas de protesta social como en su momento lo dio a entender Tapias. El avión de Aeropesca después de permanecer más de un día en La Habana, volvió a Colombia el 24 de enero de 1974, vía Barranquilla.

Pilatuna pastusa con pistola de juguete

Pero lo más sorprendente (según la misma fuente), es que el arma utilizada para el plagio era falsa, una buena imitación de las reales, que por esos tiempos eran comunes. Algo que no estaría estrictamente probado, pero según conocidos, eso lo hizo saber él mismo. En últimas fue una especie de pilatuna pastusa, que le costó a Aeropesca, además de todo el trauma humano y social, algo más de 10.000 dólares de la época, pagados al gobierno cubano por concepto de combustible y derechos de aeropuerto a través de la Embajada Suiza, encargada de los negocios colombianos.

El chiste pastuso en acción

Lo simpático de la historia es cómo el chiste y el ingenio pastuso, se convierten en acciones y caricaturas reales, pero no precisamente ejemplares, dignas de imitar o de celebrar. Lo pintoresco hizo parte de la historia y es muy probable que por aquella época el arma utilizada fuera de juguete, ya que se hacían buenas imitaciones en pasta. Además fue el primer secuestro en el mundo en 1974. Lo que no se entiende es por qué no existían controles estrictos para armas y otros objetos peligrosos o extraños, si ya habían ocurrido varios plagios de aeronaves colombianas, por aquellos tiempos.

¿Qué pasó con el aeropirata?

Raimundo Tapias Carrión debe tener hoy unos 63 años. Se conoció que luego del secuestro fue interrogado y bien recibido en Cuba en donde pasó un buen tiempo. Hoy reside en España, pero hace un año figuraba su nombre entre aquellos con riesgo de deportación por falta de legalización de residencia. En su momento el gobierno colombiano amenazó con pedirlo en extradición. Pero Cuba normalmente no devolvía secuestradores. Más bien parecía que a muchos los arropaba y protegía. Eran algo así como parte de un 'show' solidario que la isla necesitaba, ante tanto aislamiento. (Fuente: www.pulzo.com Fabio Arévalo Rosero MD)

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