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Frenética búsqueda de dos toneladas de oro que los nazis robaron a los rusos

 Un cazador de tesoros cree haber encontrado el lugar donde se encuentra el Salón de Ámbar, un fabuloso regalo que le hizo el rey prusiano Federico Guillermo I al zar ruso Pedro, 'el grande', en 1711. La noticia del supuesto hallazgo mantiene desde ayer en vilo a la pequeña localidad alemana de Deutschneudorf, en la frontera con la República Checa.
Las grúas comenzaron ayer a excavar sobre la superficie de una antigua mina de metales en la que, según el caza-tesoros Christian Hanish, podría estar escondido el tesoro.

Tras los primeros trabajos, el alcalde de Deutschneudorf, Heinz-Peter Haustein, informó que por el momento solo han encontrado un estanque de agua subterránea, pero confía en que "pronto" darán con el legendario salón de San Petersburgo.

Hanish, que busca el tesoro desde hace doce años, emprendió esta última cruzada al descubrir una antigua libreta de su padre, un radiotelegrafista de la Luftwaffe (fuerza aérea alemana) fallecido el año pasado, en la que figuraban unas misteriosas coordenadas.

Esos datos le llevaron hasta una antigua mina de Deutchkaterinenberg en la que, gracias a un avanzado sistema de detección de metales, su equipo ha hallado un voluminoso bloque a unos veinte metros de profundidad, que esperan que revele los paneles de oro que recubrían las paredes del mítico salón.

El rastro del Salón de Ámbar se perdió en 1945, después de que las tropas nazis, en retirada, lo trasladaran hasta un castillo de Königsberg, en la actual ciudad rusa de Kaliningrado. A pesar de que desde entonces se han hallado algunos restos del tesoro, la mayor parte del valioso botín de guerra sigue oculto y el misterio que envuelve su desaparición ha despertado tanto el interés de vecinos y periodistas como el escepticismo de los expertos, que ven en esta nueva búsqueda un espectáculo.

El alcalde de Deutschneudorf, encantado con la expectativa levantada por las excavaciones, confía en descubrir uno de los tesoros de los nazis bajo el subsuelo de su localidad, aunque, si no, se conforma con la publicidad que los trabajos han generado.

Hanish, que desde hace años busca en las montañas que separan Alemania de la República Checa tesoros ocultados por los nazis tras la caída del Tercer Reich, explicó que el misterioso bloque de metal no es hierro, según las pruebas, y se halla en una galería rocosa semiderruida y construida por el hombre.

BERLÍN (Efe)

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