Imprimir

Las costosas locuras de los millonarios

El libro 'Anécdotas de millonarios' recoge varias de sus más onerosas excentricidades. En el libro, el autor deja ver que estas excentricidades darían casi para una enciclopedia del malgasto, en el que Paris Hilton ocuparía un lugar de honor. Más allá de su afición a la buena vida y las rumbas, acerca de Hilton, Escamilla destaca su adoración por los animales, un cariño que le llevó a pagar una suma extraordinaria para comprar un trozo de tierra junto al nicho de Marilyn Monroe para enterrar a su cabra.

Una conocida compradora compulsiva es Victoria Beckham, alias 'Posh Spice', que -según Escamilla- es capaz de gastarse en una tarde de aburrimiento 350.000 euros en ropa y accesorios tales como 20 pares de zapatos Dolce & Gabana, 12 pares de gafas Versace o un reloj Rolex.

El fallecido rey del pop, Michael Jackson, un genio de la música, no contaba con la sobriedad entre sus virtudes.

Muchos habrían pagado por haber paseado por su rancho de Neverland en su época de esplendor, cuando las momias egipcias (poseía varias) se mezclaban con estatuas de piedra de personajes de Walt Disney que decoraban los jardines, combinadas con escenas de la Biblia.

Otro infaltable es el productor Aaron Spelling (1923-2006) -genio detrás de series como Clase de Beverly Hills o Dinastía- propietario de una de las mansiones más increíbles de Beverly Hills, donde hay muchas mansiones increíbles. Su casa tenía 123 habitaciones, bolera, pista de patinaje sobre hielo, jardín de rosas en el techo del garaje y dos cuartos destinados a envolver regalos.

El lujo asiático tiene un capítulo propio: habla del príncipe de Brunei, que mantiene un litigio judicial con su padre y hermano, por una cantidad de dinerillo apropiada, al parecer, de forma indebida, señala el autor, unos 14.800 millones de dólares. En defensa del príncipe, su abogado da este argumento: "El príncipe ha disfrutado de una riqueza inimaginable, toda su vida. ¿Ahora va a tener que coger el autobús?"

Excentricidades para la eternidad

Otros millonarios no dejan de excederse ni después de morir: Están los que quieren que sus cenizas vuelen en el espacio, el que le deja su fortuna al perro o quien la lega a su viuda, siempre y cuando se vuelva a casar, como el poeta alemán Heinrich Heine (1797-1856): "Al menos así habrá un hombre al que le pese mi muerte", expresó como voluntad.

Además de estas anécdotas, el libro incluye un apartado para quellos que, pése a sus fortunas, medían cada centavo, como el magnate del petróleo Jean Paul Getty (1892-1976), que instaló teléfonos con monedas en su propia casa para las visitas.

BARCELONA
Efe