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Las muertes m√°s absurdas de las que se tenga registro

A prop√≥sito del caso del ciclista espa√Īol Xavi Tondo, un recuento de muertes inesperadas y absurdas. Espa√Īa llora a Xavier Tondo, ciclista de 32 a√Īos l√≠der del equipo Movistar que falleci√≥ este lunes cuando al salir a entrenar qued√≥ aprisionado entre su carro y la puerta autom√°tica del garaje donde lo guardaba.

Tondo estaba cumpliendo una de sus mejores temporadas y le estaba apostando a hacer un buen papel en el Tour de Francia de ese a√Īo. Al dolor de su muerte se suma las circunstancia tan absurda en la que perdi√≥ la vida. Su muerte no es la √ļnica que se ha producido por esos incomprensibles caprichos del destino.

Locos por la moda

La bailarina estadounidense Isadora Duncan murió estrangulada cuando su bufanda se enredó con los radios de una de las llantas del auto en el que viajaba. La famosa artista tenía 49 y usaba una larga bufanda de seda que le apretó el cuello y luego, por efecto de la velocidad, la sacó del automóvil y la arrastró varios metros antes de morir. .

El hecho ocurri√≥ en 1927 en Niza, Francia, pa√≠s donde a√Īos antes sus hijos, Deirdre y Patrick, murieron tambi√©n cuando el auto en el que viajaban cay√≥ al R√≠o Sena.

Perfeccionismo mortal

Fran√ßois Vatel fue un chef y 'maitre' franc√©s, creador de la mundialmente famosa crema de chantilly. Gozaba de fama nacional y era tan perfeccionista que muri√≥ a los 40 a√Īos cuando, encargado de preparar un banquete para una fiesta de tres d√≠as en honor al rey Luis XIV, se atraves√≥ el pecho con una espada porque el pescado no llegaba a tiempo. Se dice que su cuerpo fue hallado por un ayudante de cocina que lo estaba buscando para avisarle que el pescado ya hab√≠a llegado.

Atentado con perro

Ocurri√≥ en Argentina hace 23 a√Īos, cuando una familia sali√≥ de viaje y le encarg√≥ a su vecino de apartamento que alimentara a su perro durante su ausencia. Un d√≠a el animal corri√≥ hasta el balc√≥n, perdi√≥ el equilibrio y en su ca√≠da libre de trece pisos aterriz√≥ sobre una se√Īora de 75 a√Īos, que muri√≥ por el impacto.

La gente acudi√≥ al auxilio y en¬†el af√°n una de esas personas, llamada¬†Edith Sol√°, fue atropellada por un carro de servicio p√ļblico. La cadena de desastres se extendi√≥ a un anciano que sufri√≥ un paro card√≠aco al ver tal espect√°culo. "Parec√≠a un atentado, hab√≠a cad√°veres por todos lados", relat√≥ un testigo de los hechos. No sobra aclarar que la primera v√≠ctima fue el perro, que no sobrevivi√≥ a la ca√≠da.

M√°rtires de las letras

Dos escritores conocidos se hicieron famosos por sus escritos, pero también por la forma en que fallecieron.

Las obras del ganador del Pulitzer Tennessee Williams fueron llevadas al cine e interpretadas por grandes como Marlon Brando, Elizabeth Taylor y Paul Newman. Autor de 'Un tranvía llamado deseo' y 'La gata sobre el tejado de zinc', sus historias no fueron tan trágicas como su muerte: se ahogó al tragarse la tapa de un frasco de gotas para los ojos que usaba regularmente, aunque también se dice que el tarro era de aspirinas.

Ocurri√≥ en un hotel de Nueva York en 1983, cuando el escritor contaba con 71 a√Īos de edad. Y aunque deseaba que lo enterraran junto al mar, su cuerpo yace en San Luis, Missouri, casi en el centro de los Estados Unidos.

El franc√©s de origen argelino Albert Camus, por su parte, muri√≥ en 1960 (a los 46 a√Īos) en un accidente de auto. En un bolsillo del abrigo que llevaba en ese momento se encontr√≥ un boleto de tren sin validar: su editor lo convenci√≥ a √ļltima hora de que viajara con √©l.

Al carro marca  Facel Vega en el que viajaban  se le reventó una llanta y fue a dar contra un árbol, partiéndose en tres. Camus, ganador del Nobel de literatura en 1957, había dicho el 3 de enero, un día antes de su muerte, "no hay nada más absurdo que morir en un accidente de auto", a propósito del fallecimiento del ciclista italiano Fausto Coppi, ocurrido el dos del mismo mes.

Todo por un videojuego

Nadie piensa en la muerte cuando se habla de lo perjudiciales que pueden ser los videojuegos. Sin embargo Lee Seung Seop, un surcoreano de 28 a√Īos se convirti√≥ a s√≠ mismo en un ejemplo cuando en agosto de 2005 estuvo cincuenta horas seguidas jugado al Starcraft, un juego de estrategia de ciencia ficci√≥n, sin comer ni tomar nada. En un momento se levant√≥ para ir al ba√Īo y se desplom√≥ al instante, muriendo dos horas despu√©s. Se dice que fue una deficiencia cardiaca (causada por su marat√≥n de juego) la culpable de todo.

Casi dos a√Īos despu√©s, la estadounidense Jennifer Strange muri√≥ con s√≠ntomas de intoxicaci√≥n por agua luego de participar en el concurso Hold your wee for a Wii (Aguanta tu orina por un Wii), organizado por la emisora KDND de Sacramento, California, en el que promet√≠a regalar una consola de la marca Nintendo a quien m√°s aguantara sin ir al ba√Īo luego de tomar botellas de agua de 225 cent√≠metros c√ļbicos cada quince minutos.

La leyenda del toro y el ascensor

Son muchos los que citan la historia pero pocos los que pueden dar los datos con exactitud. Ocurrió en el Edificio Bachué, en el centro de Bogotá, cuando un camión que llevaba toros de lidia rumbo a la Plaza de la Santamaría golpeó una de sus llantas traseras contra una roca que había saltado de una volqueta instantes antes.

Al camión se le rompió el eje de la transmisión y varios de los toros se escaparon. Uno de ellos, despistado, entró al edificio y cuando vio abrirse la puerta del ascensor se abalanzó contra la primera persona que vio, un hombre que acababa de salir de su oficina y que murió corneado en el desafortunado accidente. El animal salió resbalándose hasta la calle y fue capturado caída la noche con lazos por un grupo de personas.

Otra muerte absurda con toros involucrados ocurri√≥ en la plaza de Cartagena. Una tarde de domingo de 1966 el torero espa√Īol Luis R√≠os hizo lo que sol√≠a hacer cuando iba a protagonizar una corrida: aterrizar en paraca√≠das en la arena.

Sin embargo 'El Pinturero', como era conocido, no calcul√≥ los fuertes vientos de diciembre en la capital de Bol√≠var y mientras el p√ļblico aguardaba su llegada, el hombre fue llevado por las corrientes y cay√≥ al mar, donde enredado por el paraca√≠das muri√≥ ahogado. El hecho fue recreado por el pintor Enrique Grau en un cuadro llamado La muerte del Pinturero.

También en Bogotá, en la década de los ochenta, un obrero murió electrocutado cuando trabajaba en la construcción de un edificio. Ocurrió cuando sintió ganas de orinar y en lugar de bajar lo hizo desde el andamio en el que trabajaba, con tan mala suerte que el chorro cayó sobre un cable de alta tensión. Su orina hizo de conductora y el hombre falleció por la sobrecarga eléctrica. (Fuente: www.eltiempo.com)