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Los perros calientes del TLC

Si usted es de los que alguna vez se ha comido un perro caliente en las calles de Miami o Nueva York, muy seguramente ese carrito donde se lo vendieron fue hecho en Colombia. Desde hace siete años Raúl Pulgarín, un ingeniero mecánico de la Universidad Nacional, se convirtió en uno de los principales proveedores de este singular producto que en Estados Unidos comercializa Louie DiRaimondo, más conocido como ‘el rey de los hot dogs’.

Por eso no es raro que Servilab, la empresa metalmecánica que fundó Pulgarín hace 18 años en Cali, se haya convertido en una de las primeras en estrenar el TLC. A primera hora de hoy martes zarpó para Miami un embarque suyo de 25 carritos de perros calientes, dentro del marco de estas nuevas relaciones comerciales con los Estados Unidos.

La experiencia de muchos años en el manejo de productos fabricados en acero inoxidable fue lo que llamó la atención de DiRaimondo para convertir a Servilab en uno de sus principales proveedores. De hecho, la empresa valluna fue la encargada de fabricar las bases de los parasoles que utiliza la cadena de cafés Starbucks en el mundo, así como los utensilios de concina que llevan a bordo varios de los cruceros más famosos que zarpan de territorio gringo.

Hoy día Pulgarín está exportando en promedio a Estados Unidos 25 carritos de perros mensuales. Los manda por aviones de carga y desarmados. Se los compra la firma All American Hot Dog Carts, de propiedad de DiRaimondo, y luego son distribuidos a diferentes ciudades del país. Por este logro, y por otras exportaciones exitosas de la empresa como asadores de alta gama en acero inoxidable, en 2006 Servilab recibió el Premio Nacional Exportador en la categoría pyme.

Con el repunte que está teniendo la economía estadounidense y con la entrada en vigencia del TLC, Pulgarín aspira a mejorar los niveles de exportación de sus productos y a hacerse mucho más competitivo en el mercado de los Estados Unidos. Ahora cree que las cosas serán mucho más fáciles para centenares de pymes, como las suya, y que quieran incursionar en dicho mercado para desarrollar nichos y productos específicos que estén necesitando los ciudadanos y el mercado estadounidense.

“Las oportunidades también están ahí para empresas medianas y pequeñas. Hay que saber buscarlas. Con elementos de buena calidad es posible posicionar nuestros productos en mercados que antes parecían imposibles de alcanzar y que ahora van a estar más a la mano con el TLC”, sostiene el empresario. (Fuente: www.kienyke.com)