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Mujer que vivió cinco años creyendo que tenía sida demandó al laboratorio que le dio el resultado

 Nevis Polanco Acuña no quiso regresar al médico, se automedicó y eso le trajo más problemas para su salud. El anuncio se lo hizo el 27 de noviembre del 2000 el médico que la atendía en la clínica regional de la Policía, en las afueras de Barranquilla.

"Esas crisis de fiebres que te dan son debido al sida que padeces", le dijo. Nevis afirma que se quedó estupefacta, un sudor frío le brotó de los poros y no se atrevía a mover un solo músculo.

El profesional apoyaba sus palabras en los resultados de un examen de laboratorio que le había ordenado y que en ese momento tenía ante sus ojos.

"Mi reacción fue discutir con el médico, pues no le daba crédito a lo que oía, pero él me mostró la palabra 'positivo' en el papel del laboratorio", dice Nevis, que en ese entonces tenía 24 años..

Recuerda que salió tambaleante, con la mente en blanco y sin saber a dónde ir, pues no quería regresar a casa.

Allí la esperaban dos hijas, un hijo, y su esposo, un pensionado de la Policía a los que no quería enfrentar con semejante noticia.
Calló por un tiempo, pero luego puso al tanto al cónyuge, quien preocupado y ofendido la abandonó y se marchó a Venezuela.

El calvario

Hoy, cuando tres muestras posteriores de laboratorios desmienten la versión inicial del sida en Nevis, su esposo, Álvaro Pulido, quien en un principio la dejó pero después retornó a su lado, cae en la cuenta que en ese entonces él se practicó dos pruebas que también les resultaron negativas. "No obstante me fui, porque creí lo que decía el examen que le hicieron", rememora.

Tras quedar sola, Nevis dice que se abrió a luchar en tres frentes: contra la enfermedad que suponía padecía, en sacar adelante a sus hijos con una venta de calzado y, en el fondo, a comprobarse que era ajena al virus.

"Algo me decía que no estaba contagiada, sufría de dolores en músculos y huesos y me atacaban fiebres, pero no era suficiente, me negaba a aceptar la enfermedad. Era fiel y confiaba en mi marido", afirma.

Pero esta batalla resultaba ardua, el negocio del calzado no daba suficiente, así que le tocó vender el televisor, el equipo de sonido y dos motocicletas, e hipotecar la casa.

Otros tres exámenes

"Empecé a preguntar entre pacientes afectados para que me recomendaran drogas para el tratamiento. Compré muchas que resultaban costosas para mis ingresos".

La automedicación le trajo a Nevis consecuencias graves.
Ahora que tiene la certeza de que no es portadora del virus, dice que los medicamentos que se recetó le han provocado problemas de hipertensión, daños en los riñones y una ligera deformación en los músculos de la cara.

"Sin incluir los tratamientos sicológicos a que ha sido sometida para poder rescatarla del drama que vivió", anota su esposo.

En el 2005 se hizo dos pruebas en Barranquilla que le dieron negativo y que le abrieron las esperanzas. Y para demostrarse a sí misma que no estaba infectada, Nevis viajó a Bogotá en el 2006.

Con la ida a la capital, que financió con la venta de las motos, quería reconfirmar el resultado negativo de esos exámenes. Y lo logró, los laboratorios de la clínica de la Policía le dijeron que en su sangre no había rastros de VIH.

"Fue como volver a nacer, el final de cinco años tormentosos", dice en su vivienda del barrio Las Nieves donde quiere reiniciar una nueva vida.

Ahora, a sus 32 años, con su esposo bajo el mismo techo y sus hijos adolescentes, la lucha de Nevis es por estabilizar su salud afectada por las drogas que ingirió equivocadamente, velar por sus hijos, e impulsar el negocio de calzado que ya convirtió en micro- empresa casera.

'Esperamos el fallo de la justicia'

El representante legal del laboratorio que entregó el resultado del examen a Nevis Polanco le dijo ayer a EL TIEMPO que no se pronunciará sobre el tema hasta tanto haya un fallo judicial.

El proceso se encuentra en el Juzgado Noveno Civil del Circuito de Barranquilla.

"La demanda fue admitida y respondida por nosotros -declaró-. Esperemos a ver qué pasa. Esperemos que el proceso se cumpla. Decir algo ahora sería especular y armar polémicas que no se justifican".

ROBERTO LLANOS RODADO
CORRESPONSAL DE EL TIEMPO
BARRANQUILLA

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