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Polémica por el uso de pantalones tiro bajo en los Estados Unidos

ImageEl calzoncillo volverá a asomarse, libre y feliz, por sobre el pantalón de tiro bajo después de que un juez del estado de Florida declaró inconstitucional la norma que lo prohibía. Fue a partir del caso de un adolescente que pasó una noche en una cárcel de Rivera Beach por usar un jean de manera impúdica según una ley puritana que rige en varias ciudades de Estados Unidos.
En marzo de este año, se recolectaron miles de firmas para que los “saggy pants”, típicos entre los skaters y raperos, se prohibieran, bajo pena de pagar una multa. Habría bastado que este joven pagara los 150 dólares que correspondían por lucir esos indecorosos pantalones o que hiciera tareas comuitarias, pero como tenía antecedentes por consumo de marihuana, lo metieron dentro del calabozo.

“Su señoría, ahora tenemos la policía de la moda”, dijo con fina ironía la abogada del acusado frente al estrado, al mejor estilo Ally Mc Beal. Y el juez, Paul Moyle, estuvo de acuerdo: “No estamos hablando de exponer las nalgas, sino que alguien tiene su ropa interior visible a un policía que lo arresta y lo deja encarcelado una noche, sin fianza”, reforzó. Y después de eso, plantó la inconstitucionalidad de la medida.

El movimiento contra la moda de los calzones a la vista se arraigó fuerte en el estado de Luisiana, donde se pena con una condena de hasta seis meses más una multa de 500 dólares. En Dallas y Atlanta también se analizó tomar esta medida, para tranquilidad de esas señoras que no podrían soportar un plomero agachado debajo de la pileta de la cocina.

Al parecer, esta norma tiene un trasfondo social y discriminatorio que va más allá de la necesidad de preservar la moral y las buenas costumbres. Cuentan que la tendencia al pantalón bajo nació en las cárceles a raíz de que a los presos no se les daba cinturones por miedo a que se suicidaran o se pegaran entre sí. Los raperos la adoptaron y los estudiantes los imitaron. De ahí que quienes abogan por un mundo sin calzoncillos a la vista creen que quienes los usan son peligrosos, desempleados o no estudian. Algo así como potenciales presos entre inocentes con nalgas bien guardadas.