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"Satisfacer al marido es obligatorio"

Malasia prohibió una guía sexual publicada por el Club de las Esposas Obedientes, un grupo islámico que provoca cíclicas polémicas en el país asiático. Poseer un ejemplar acarrea una multa de 5.000 ringgit (3 millones de pesos) y de 20.000 ringgit (12 millones de pesos) y hasta tres años de cárcel por distribuirlo. El libro carece de fotografías pero incluye instrucciones detalladas sobre la correcta estimulación de los senos o recomendaciones de sexo grupal para el marido polígamo y sus esposas. Tras un estudio de sus 115 páginas, el gobierno concluyó que confunde sobre cuáles son las conductas aceptables, lo cual ha provocado un gran debate en el país.

El libro era de consumo interno para los cientos de integrantes del grupo. Sin embargo, sus directivas decidieron mostrarlo para desmentir su obscenidad. Su doctrina defiende que la estabilidad familiar y social descansa en que el hombre disfrute de “buen sexo”. Más concretamente, en que la esposa se comporte “como una puta”.

Explican algunos de los miembros del grupo que el libro es sólo una herramienta más de un cursillo que incluye clases voluntarias de sexo. Según aclaran, la infelicidad sexual del marido causa estragos de todo tipo. Tras ella vienen la prostitución, la infidelidad, la violencia doméstica o el divorcio, que se ha doblado entre la población islámica malaya en los últimos siete años.

“El sexo es tabú en la sociedad asiática. Una buena esposa es la que sabe de sexo. ¿Qué hay de malo en que sea una puta para su marido?”, preguntaba recientemente Rohayad Mohamad, vicepresidenta del club, quien asegura que la esposa debe trascender el rol tradicional de buena cocinera y madre para aprender a “obedecer, servir y entretener” a su marido. “Satisfacer al marido es obligatorio. Si no lo hacemos, buscará a otra mujer y el hogar se destruirá. Las esposas deben recibirlos con ropas y sonrisas provocativas”.

El club, según sus responsables, cuenta ya con 800 miembros de clase media y alta en Malasia y otros 200 en Oriente Medio. Sus planes son expansivos. En los próximos meses piensan tener agrupaciones como esta en Indonesia, Londres, París, Roma y Fráncfort. Los miembros del grupo están abiertos a todos, sin discriminar sexo ni religión.

Detrás del club está Global Ikhwan, una colectividad formada por antiguos miembros de Al Arqam, antigua organización declarada ilegal en 1994 por haberse desviado del camino del islam. Global Ikhwan promueve la poligamia en Malasia, según explican sus miembros, porque está permitida por el Corán y el profeta Mahoma la practicaba. El año pasado la secta atrajo la atención con la apertura del Club de Polígamos en Malasia e Indonesia. La poligamia, sostenían entonces, remedia la infidelidad, mitiga el ego desmedido de la mujer y empuja al paraíso. “La panacea para conquistar el amor de Dios”, resumían.

Descontado el fragor publicitario, es improbable que grupúsculos como Global Ikhwan arraiguen en Malasia. El 60% de su población musulmana es mayoritariamente progresista y camina hacia la armonía racial y religiosa. El 65% de las matrículas en las universidades públicas del año pasado correspondían a mujeres. Sin embargo, el club revela un sustrato reticente al cambio.

En Facebook se ha abierto el grupo ‘No queremos estupideces sexistas de Global Ikhwan’, que ya cuenta con un nutrido grupo de seguidores. “Estas iniciativas dan mala imagen de nuestro país y del islam”, señaló la ministra de Familia, Shahrizat Abdul Jalil, quien acusa al grupo de pretender el regreso del medioevo y arruinar siglos de lucha por los derechos de la mujer. (Fuente: www.elespectador.com.co)

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