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Rocas viajeras

 "Los más viejos del lugar dicen que son espíritus indios, que mueven las rocas para presagiar malos tiempos. Otros achacan el movimiento a los extraterrestres e incluso hay quien dice que es algún bromista que las mueve por la noche. Hace más de cien años, cuando buscadores de oro y exploradores observaron por primera vez este fenómeno, lo atribuyeron al campo magnético de la tierra".

 La zona del Valle de la Muerte, en California, es el paraje más extremo de EEUU, con unas temperaturas máximas cercanas a los 50ºC y unas mínimas que descienden por debajo de cero.

Racetrack Playa es un lago seco en la parte septentrional de la Montañas Panamint en el Parque Nacional del Valle de la Muerte. Es famoso por un curioso y sorprendente fenómeno: las rocas que allí se encuentran, misteriosamente, se pasean a través de su superficie.

 

 

 

 

 

El primer estudio serio no se realizaría hasta 1948, y fue llevado a cabo por los geólogos Jim McAllister y Allen Agnew. Ellos fueron los que descartaron por completo que se movieran sólo por efecto de la gravedad.


Se suele decir, popularmente, que las piedras las mueve el viento. Pero hay rocas de más de 300 kg, por lo que harían falta unos vientos increíbles de casi 300 km/h para que se movieran, y eso no sucede.

En 1955 George M. Stanley publicó una teoría que, aunque no muy conocida hasta mediados de los años noventa, explica satisfactoriamente el movimiento errático de las rocas. La explicación es el hielo. El escenario sería el siguiente: tras una tormenta el agua se hiela en una fina placa en la que las piedras quedan atrapadas. Las placas de hielo, que comienzan a deshelarse, "flotan" sobre una película acuosa, que lubrica el contacto con el barro, haciendo que, por empuje del viento, todo se desplace, incluso las rocas.


Es una explicación plausible. La situación de Racetrack Playa deja un precioso túnel de viento en la esquina sudoeste del área. Si el viento impulsa las piedras, sus trayectorias deberían corresponder a la dirección de los vientos dominantes como así revela un estudio. A mediados de los noventa, un investigador y su equipo publicaron en Geology la corroboración de la teoría, basado en el seguimiento GPS de varias piedras, comprobando que efectivamente se movían tras ciertas tormentas.

En el estudio de las trayectorias de las piedras se encontró un dato curioso: no parece haber correlación entre el tamaño y peso de la piedra, o su composición, con la longitud del rastro que deja. Uno esperaría que las piedras más ligeras dejaran rastros más largos, o más erráticos, pero no es así. Esto es debido a que lo que se mueve es la placa de hielo que lleva "incrustadas" las rocas y no las rocas de manera individual.
El fenómeno de las rocas viajeras del Valle de la Muerte no es único, ha sido observado en otras planicies del mundo, aunque quizá el de
Racetrack Playa sea la más conocido

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