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Una historia china: los falsos milagros del monje Li

Uno de los monjes taoístas con más seguidores del gigante asiático es figura por sus controvertidos "milagros", que han resultado ser falsos o peligrosos y también por otros problemas con la justicia.

Uno de los monjes taoístas con más seguidores de China, el maestro Li Yi, se ha convertido en una de las figuras más polémicas de este verano en el país asiático, por controvertidos "milagros" que han resultado ser falsos o peligrosos y también por otros problemas con la justicia.

Li, de 41 años, abad del templo de Shaolong en la montaña de Jinyun (centro de China), cuyas enseñanzas son seguidas por celebridades como la cantante Faye Wong, la reina china del pop, o el millonario Jack Ma (fundador de la web de compra por Internet Alibaba.com), se ha topado en las últimas semanas con varios escándalos, críticas y acusaciones que han minado su fama.

Todo comenzó, como suele pasar en China, en foros de Internet, donde numerosos internautas comenzaron a poner en duda un famoso "milagro" que el monje protagonizó ante las cámaras de televisión en 1997, cuando pasó unas dos horas bajo el agua (el récord Guinness de buceo sin ayuda está en 19 minutos y 21 segundos).

"Li excedió en mucho el tiempo que un mamífero puede estar bajo el agua. ¿Acaso se ha vuelto un reptil?", señaló en los foros de Internet chino un cibernauta, sembrando una duda que se extendió hasta que finalmente se descubrió que el monje taoísta había pasado en realidad las dos horas en un recinto de cristal dentro del agua.

Las autoridades chinas que controlan las religiones en el país -fuertemente sometidas al Partido Comunista- ya declararon el caso como un fraude, pero además dirigieron sus sospechas hacia otro de los "milagros" de Li, su presunta capacidad de curar a enfermos después de recibir en su cuerpo 220 voltios de electricidad.

El Departamento de Salud de la municipalidad de Chongqing, donde se encuentra el templo que regenta Li, declaró que el monje no ha recibido permiso para llevar a cabo estas actividades curativas tan peligrosas (un humano como media puede resistir corrientes de sólo 36 voltios en su organismo).

Por ello, ha detenido las operaciones de la escuela de medicina tradicional que tenía el religioso.

Las desgracias nunca llegan solas, y a Li estos días incluso se le investigó por una violación a una joven estudiante de secundaria presuntamente cometida hace seis años, aunque en este caso parece ser que la policía no ha encontrado suficientes evidencias para sostener el caso.

Li, una conocida figura pública en China, ya que vende en todo el país unas muy demandadas colecciones de DVDs y libros con el fin de enseñar filosofía y técnicas para mejorar la salud, parece haber optado por recluirse ante los escándalos.

Según responsables de su templo, lleva varios meses encerrado -y con el móvil apagado- en sus dependencias para "llevar a cabo prácticas a puerta cerrada".

El caso de Li ha avivado anteriores críticas de la opinión pública china por la conducta poco ejemplar y a veces corrupta de algunas conocidas figuras religiosas del país asiático.

Y es que en las creencias religiosas en China, que estuvieron perseguidas en los años de la Revolución Cultural, ahora parecen haberse convertido en una herramienta de algunos para enriquecerse y hacerse famosos.

"El personal religioso no debe buscar la fama y la fortuna", criticaba la semana pasada el director de la Administración Estatal China para Asuntos Religiosos, Wang Zuoan, a raíz del escándalo.

Li Yi no es el primero que está en el ojo del huracán de China por ganar fama y riquezas a través de la religión: también es muy conocido el caso de Shi Yongxin, abad del monasterio Shaolin, la cuna del budismo zen y el kung fu (en el centro de China).

A este abad, bien relacionado con las autoridades comunistas, se le critica desde hace años por haber convertido su monasterio en un negocio que mueve millones de yuanes cada año, con concursos de televisión, actuaciones casi circenses, venta de derechos para el uso de la marca "Shaolin" y otras estrategias comerciales.

Peor el caso de Chen Keyong, un "gurú" de 54 años detenido en los últimos días por haber vivido con varias concubinas y organizar con ellas orgías sexuales durante los últimos años, según informó hoy el diario "Global Times".

Chen, líder de un grupo autodenominado "Comunidad de Salud del Suelo Verde", se proclamaba descendiente del gurú indio Osho, otro controvertido líder religioso deportado de EEUU en 1985.

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