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Qué hacer después de la fiesta y las vacaciones

“Nadie necesita más unas vacaciones que el que acaba de tenerlas”, señaló alguna vez el filósofo y escritor estadounidense Elbert Hubbard. Y tenía razón. Cualquiera espera con ansias el día en que pueda salir a descansar y liberarse del estrés diario. Por eso, cuando termina ese pequeño escape de la realidad, el golpe anímico es grande. La mayoría no solo se afecta a nivel emocional, sino también experimenta cansancio generalizado, falta de sueño y dolores musculares.

Algunos llegan con problemas estomacales producto de los excesos o de algún virus que pescaron mientras estuvieron en otros lugares. Enero también es una época difícil en términos económicos pues la mayoría llega a pagar las cuentas de diciembre y no tiene plata para darse placeres para subir la moral. Encima de todo, llegan los aumentos de precios.

Aunque no está catalogada clínicamente, esta patología es conocida como síndrome postvacacional y se asemeja, guardando las proporciones, a la pequeña crisis que sufren muchos cuando termina el fin de semana y deben asumir el lunes. Enero es el momento más crítico del año y algunos lo describen como las tristezas de año nuevo (new year’s blues). Según Diego Castrillón, director de la maestría de Psicología de la Universidad Católica de Colombia, esta condición es una disforia, el opuesto etimológico de euforia. “Es un estado de ánimo muy bajo que no llega a ser un cuadro depresivo. Es una alteración de las emociones que se produce por el hecho de volver a asumir responsabilidades no muy gratas”, explicó a SEMANA.

Las vacaciones, además de romper con la rutina, ponen a las personas en estado de relajación y hedonismo. Según Castrillón, en primer lugar tienen impacto físico, pues al no tener que cumplir con un horario ni levantarse temprano, la actividad metabólica del cuerpo disminuye. En segundo lugar afecta la psiquis, pues la falta de retos y obligaciones reduce el estrés. Y finalmente ayuda a la socialización, es decir, disfrutar al lado de la familia o los amigos las fiestas de fin de año.

Lo anterior, sumado a su efecto reparador, genera una sensación placentera que nadie quiere perder. Pero hay otras razones para que el estado de ánimo empeore en esta época. Enero es un mes en el que muchos quieren empezar de cero en varias áreas de la vida y una de ellas es el amor. Una encuesta reciente, publicada en el Reino Unido, demostró que el 65 por ciento de las relaciones sentimentales terminan en enero. Al respecto Castrillón señala que esta dinámica es una constante entre las mujeres. “Ellas tienen signos de insatisfacción en septiembre y octubre, pero el momento de terminar   se aplaza para el primer trimestre del año para no arruinar las fiestas decembrinas”.

Cary L. Cooper, profesor de Psicología Organizacio-nal y Salud en la Universidad de Lancaster, Inglaterra, recomienda tomar suave el regreso al trabajo. “No permita que las vacaciones se dañen por el regreso. Los primeros días no se quede en la oficina hasta tarde y hable con sus colegas de lo que hizo en vacaciones”, dijo a SEMANA. Castrillón aconseja retomar algunos asuntos dos o tres días antes de ingresar a su vida laboral. “Todo debe hacerse gradualmente. No pretenda hacer todo el trabajo  pendiente en la primera semana”, dice el experto. También se recomienda repartir las vacaciones en dos momentos del año, para reducir la espera ansiosa por salir a descansar.

Aterrizaje suave

Éstas son algunas recomendaciones de los expertos para superar la tristeza de año nuevo.
1) Piense en alguna meta que lo motive a futuro.
2) En su tiempo libre vea películas o escuche música.
3) Salga temprano de la oficina.
4) Vístase de colores cálidos, incluso para ir al trabajo.
5) Hable de las vacaciones con sus compañeros.
6) No trate de hacer todo el trabajo pendiente en un día.
7) Haga ejercicio.
8) Sonría.
(Fuente:  www.semana.com)