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Bomberos de Pasto, tras rescate de niño atrapado en escombros

El menor de nacionalidad colombiana y ecuatoriana está bajo las estructuras de un hotel. Más de 24 horas continuas de remoción de escombros completan este lunes organismos de socorro de Ecuador, bomberos de Pasto y voluntarios para ganarle una vida a la tragedia que sacude al país vecino tras el sismo del sábado.

 

Todos se esfuerzan en lograr el rescate de una persona atrapada entre toneladas de escombros en un hotel de cinco pisos, que se derrumbó el sábado ante la magnitud del terremoto que azotó la costa pacífica ecuatoriana.

Se trataría de José David Eras, un menor de 6 años, que tendría nacionalidad ecuatoriana y colombiana, y que llegó con su familia a disfrutar de vacaciones en esta zona turística, cercana a la costa.

Las señales de vida fueron detectadas por un equipo de bomberos que desde Pasto salió a brindar su ayuda y conocimiento en estas tareas.

El equipo de socorristas partió el domingo hacia las 2:00 de la tarde y hacia las 5:00 de la mañana de este lunes llegaron a la zona de Pedernales, en la provincia de Manabí (Ecuador). De inmediato se pusieron en las tareas de rescate y este lunes hacia el mediodía, mediante equipos de escáner que detectan signos vitales lograron detectar señales de vida de un menor.

De acuerdo con el comandante del Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Pasto, teniente Charles Benavides, que desde Pasto sigue las tareas de rescate, cuando los socorristas colombianos adelantaban el trabajo entre las ruinas, una mujer se acercó y dijo ser la madre de un niño que sería el que está atrapado.

“Nosotros buscamos al niño a través de un escáner que puede detectar signos vitales o latidos del corazón a 30 metros bajo tierra, es decir bajo una estructura colapsada”, explicó Benavides.

La noche de este lunes el comandante espera una nueva comunicación con sus hombres, que le confirmen el desenlace y las circunstancias del rescate.

Son toneladas de hierros retorcidos y partes de concreto que deben remover los rescatistas especializados, “pero no hay que mover de cualquier manera, hay que hacerlo de manera técnica para no afectar a la persona”, dijo y señaló que se puede correr el riesgo de que si se mueve el material de una manera inapropiada, la vida del menor puede estar en grave peligro.

Según la versión del coordinador de Gestión del Riesgo de Desastres del Municipio de Pasto, Darío Gómez, la madre del menor aseguró a las autoridades en la zona que el niño se encontraba dentro de la edificación en el momento del siniestro.

“La información que nosotros tenemos es que el niño estaba pasando vacaciones con su padre”, aseguró el funcionario, quien recalcó que su madre vive en Quito y que su hijo se hospedaba en el hotel junto al padre. “En el sitio habría más gente, pero lo que si se confirma es que el radar indica que hay vida en esos escombros”, declaró Gómez, quien sostuvo que el edificio se destruyó en su totalidad tras el fuerte terremoto.

Para el teniente Benavides, una de las grandes ventajas que tienen los socorristas es que actúan con total autonomía, lo que les permite laborar con todos los equipos y la logística necesaria para cumplir a cabalidad con su trabajo de carácter humanitario.

“Cada uno de los integrantes dispone de la preparación y las condiciones físicas adecuadas para el manejo de maquinaria y herramientas pesadas", dijo.

A su llegada a la zona afectada por el fuerte terremoto los rescatistas encontraron un panorama desolador. Uno de los socorristas narró que casas y edificios están totalmente destruidos, y que en su trayecto por zonas rurales tuvieron que hacer grandes maniobras con el vehículo ante los daños en las vías.

Los bomberos hacen parte del grupo USAR, cuerpo élite del Cuerpo de Bomberos Voluntarios que tiene gran experiencia en la localización y recuperación de personas en estructuras colapsadas y han prestado ayuda en los terremotos de Armenia y Popayán, al igual que en Pizco (Perú), ahora demuestra en el Ecuador su enorme profesionalismo y su misión de salvar vidas en medio de la tragedia. Pueden permanecer 15 días en una zona siniestrada sin necesidad de colaboración de la ciudad o país donde lleguen. (fuente: www.eltiempo.com)