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'La vida de Facundo era un camino de libertad': productor Ramier Ayala

El productor caleño cuenta cómo será 'Camino de libertad', filme sobre la vida del asesinado músico argentino, en la que venían trabajando desde hacía cinco años. "Si estás atento al presente, el pasado no te distraerá, entonces serás siempre nuevo, por eso tienes que vivir de instante en instante, porque eso es la vida. Me costó estos 74 años llegar aquí, cómo no gozar y respetar este momento", se le escuchará decir al cantautor Facundo Cabral al comienzo de la película Camino de libertad, que se rodará en enero próximo en Argentina y Colombia y es producida por el caleño Ramier Ayala Cabrera.

La cámara muestra el gran desierto de Tierra del Fuego, en la Patagonia. Es 1937. Una humilde mujer camina con un niño en brazos (Facundo) y otros seis que la siguen en silencio, en medio del sol inmisericorde y del viento.

"Ahí se suponía que iba a aparecer Facundo en el desierto. Miraba melancólico a la cámara y decía: '¿Soy el mismo segmentado por el tiempo o soy el tiempo juntando muchos en mí?' ", recuerda Ayala Cabrera, de 1996 Films, sobre el arranque de la película acerca de la vida del cantautor argentino -asesinado el sábado pasado en Guatemala-, en la que venían trabajando de manera conjunta desde hacía cinco años.

"Lo que ha sucedido no altera para nada los tiempos, sino que duplicaremos el esfuerzo. Ahora, nuestro compromiso es más grande, pues nos sentimos casi depositarios del mensaje de Facundo", agrega Ayala, de 38 años.

Paradójicamente, el productor nunca escuchó a Facundo Cabral en su juventud en la Universidad del Valle, a pesar de que su generación lo oía con devoción en casetes que circulaban, de mano en mano, con otros nombres de la canción protesta, como Silvio Rodríguez y Pablo Milanés.

Ya mayor, Ayala escuchó Tú no estás deprimido, estás distraído, una lectura de 56 minutos realizada por el artista, que lo llevó a investigar "quién era esa persona que hablaba tan simple y tan profundo".

Así fue como comenzó a seguirle la pista. Se enteró de que la misma noche en que nació en un andén, su padre los abandonó, a su madre, a él y a sus seis hermanos, de los cuales cuatro murieron de hambre y frío. También supo que se fue de la casa a los 10 años y que a los 14 ya era delincuente y había caído en el alcohol y pasado por un reformatorio.

Y que, a pesar de todo lo anterior, Cabral había cambiado con sus canciones la vida de millones de personas en el mundo, era Mensajero de Paz de la Unesco, había sido propuesto para el Premio Nobel de Paz y se preciaba de haber sido amigo de la madre Teresa de Calcuta, de Jorge Luis Borges y de Krishnamurti.

"Además de impactarme, me di cuenta de que la historia era muy cinematográfica y me propuse buscarlo para hacer una película sobre su vida", dice Ayala, quien, luego de varias gestiones con su mánager, el 15 de junio del 2006, a las 6 de la tarde, recibió la llamada de Cabral.

Una historia de superación

Al explicarle el proyecto y mostrarle el boceto del guion, Cabral aceptó y le pasó a su mánager, Pablo Pérez Iglesias, para acordar la compra de los derechos.

"Facundo me contó que había recibido antes dos propuestas de películas, una de Estados Unidos y otra de Italia, pero que no las aceptó porque se enfocaban en la dictadura y esa parte no le interesaba", comenta.

La película de 1996 Films, en cambio, miraba hacia otra dirección: "Nos interesaba contar su vida como una historia de superación, de tal manera que les sirviera de ejemplo a más personas, todo eso a través de su mensaje. Esa parte fue la que le encantó".

Un mes y medio después de la charla con Cabral y su mánager, Ayala y su camarógrafo, Diego Villegas, aterrizaron en Buenos Aires con el primer abono y el contrato listo para la firma.

Ese día, fueron llevados hasta el Hotel Suipacha, donde vivía el cantautor. "Fue una sensación grandiosa cuando él mismo nos abrió la puerta y nos invitó a seguir. Algo que me impactó mucho es que él sabía que su vida iba a terminar en una película y estaba esperando la propuesta, pero lo que más le impactó es que hubiera venido de Colombia. Todo eso lo tengo grabado en video", relata.

Fueron muchas las experiencias y anécdotas que Ayala logró recoger en estos cinco años que compartió con el argentino, durante los cuales filmaron cerca de 40 horas.

"Él desayunaba algo suave, almorzaba hacia las cuatro de la tarde y no comía. Y luego de la comida acostumbraba ir al café La Biela, de Buenos Aires, en donde se reunían varios artistas. El día que llegamos estaba muy contento y nos manifestó que este era el sueño de su vida. Nos dijo que quería celebrar con sus hermanos colombianos", comenta Ayala, al resaltar que caminar con él era muy difícil, pues era abordado constantemente por personas que le pedían autógrafos o querían una foto.

En ese primer encuentro, de tres días, Ayala y su equipo grabaron las primeras siete horas. Cabral les contó detalles de su vida y les abrió su corazón hasta narrarles detalles dolorosos de su infancia. Con ese material empezaron a elaborar un guion, que luego reescribió el español Ignacio del Moral (Lunes al sol, protagonizada por Javier Bardem y Luis Tosar).

"Él era consciente de que la película tenía que ser rentable y nos ayudó mucho en eso", agrega. Así que, en medio de varios viajes que hizo el artista al país para ofrecer conciertos, Ayala le organizó encuentros con inversionistas. Recuerda uno de manera especial. Fue en el Hotel Tequendama de Bogotá, después de que el músico se presentó en el Festival Internacional de la Cultura de Boyacá.

"Quedamos de vernos con él y los inversionistas a la 1:30 de la tarde en el hotel, aprovechando la ley de cine. Logré reunir 12 de siete empresas de Bogotá, Medellín y Cali. La idea era terminar a las 3 p.m., pero lo hicimos a las 6 p.m., cuando Facundo ya tenía que salir para el teatro. Muchos de los empresarios, que tenían vuelo de regreso a sus ciudades a las cuatro, tuvieron que cambiarlos, pues nadie quería moverse. Él tenía una energía muy especial. Después de que estabas con él, hasta tú mismo eras otra persona", cuenta Ayala.

Gira en octubre

En el 2009, este no se vio con Cabral, pues estaba en la búsqueda del director de la película, que, según dice, será el español Imanol Uribe (Días contados).

La última vez que se comunicó con el mánager fue hace quince días, pues tenían pensado traerlo a una gira de conciertos en octubre para continuar con la promoción de la película, cuyo rodaje se realizará entre enero y febrero del próximo año, pues esperan tenerla lista para mandarla al Festival de Cannes. El nombre del protagonista aún no ha sido revelado.

"Para mí, la vida de Facundo era un camino de libertad -dice-. Él buscó liberarse primero de la miseria en que vivían, de la muerte en que iban a caer todos, de la pobreza, de la delincuencia, de la cárcel, de la fama y la riqueza, del dolor de la pérdida de su esposa e hija, en 1978, en una accidente aéreo, y, finalmente, del dolor y el rencor que sentía hacia su padre por lo que le hizo."

El boceto de cierre de la película, que tiene muchos cambios en el tiempo, lo que obliga al espectador a ir tejiendo la historia para entenderla y descifrarla, muestra a un Facundo Cabral anciano, apoyado en su bastón, retirándose hacia una cabaña, en donde va a escribir el libro de su vida.

Mientras su cuerpo desaparece en la carretera y el viento levanta las hojas del camino, su voz dice: "Me he convertido en un hombre libre, como debe ser; es decir, que mi vida se ha convertido en una eterna fiesta que vivo, desde la austeridad del frío patagónico, a la lujuria caribe, desde la lúcida locura de Manhattan, al misterio que enriquece la India, donde la madre Teresa nos enseñó que debemos dar hasta que duela". Y, de fondo, suena No soy de aquí, ni soy de allá.

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