Construye tu propio robot sexual - Pasto - PastoRumba.com
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No hay dudas de que vivimos en una era “DIY” (“Do It Yourself” o “Hágalo Ud. Mismo”). Cientos de publicaciones nos explican cómo construir un ordenador, un avión o cientos de cacharros electrónicos.

¿Tu muñeca hinchable esta pinchada? ¿Estás aburrida de tu vibrador? ¿Te gusta construir cosas en casa? ¿Te excita la idea de hacerlo con un robot? Bien, entonces este artículo es para ti.

Si no quieres gastar más de 5000 euros en una muñeca (o muñeco) hecho a medida, la alternativa es construírtelo tu solito. Si das un repaso al catálogo de cualquier sex-shop, verás que hay montones de partes que pueden resultar útiles para el proyecto. Por supuesto, debes tener buen gusto, y un cierto sentido artístico para que el resultado no se parezca más a Frankestein que a Angelina Jolie.

Vayamos por partes (nunca mejor empleada la frase). Necesitaremos un cuerpo para nuestro amante, que tenga ciertas partes (sí, esas partes) especialmente acondicionadas para darnos placer. Así que te sugerimos que vayas a la tienda más cercana, y te hagas con un maniquí que donará a la "ciencia" su cuerpecito. Será el “chasis” sobre el que montaremos el resto de los elementos.

Deberás conseguir algunos "elementos" para empezar el trabajo.
Deberás conseguir algunos "elementos" para empezar el trabajo.
Elige del catalogo los pechos que siempre quisiste.
Elige del catalogo los pechos que siempre quisiste.

 

Luego, agarra el catálogo del sex shop más cercano, o el del que te haga descuento por compras en cantidad, y comienza a buscar el resto de las partes. Suponemos que en este momento ya tendrás una idea del aspecto y sexo que quieres darle a tu juguete.

Necesitaremos cambiar la boca del maniquí por algo más sexy. Como puedes ver en las fotos, puedes elegir entre una hermosa (y penetrable) boca de mujer, o una ruda (y penetrable) boca de hombre, bigotes incluidos.

 

¿A quien le sacas la lengua, eh?
¿A quien le sacas la lengua, eh?
Un erótico bigote.
Un erótico bigote.

 

Las manos y pies también son importantes. Seguramente hojeando el catalogo podrás encontrar el mejor reemplazo para las frías manos del maniquí, o esos duros pies. Procura que sean de goma blanda, ya que se te podrían ocurrir usos interesantes para ellos, y de todos modos, el maniquí no los usará para caminar.

Si has elegido que tu “robot” sea mujer (o al menos que tendrá senos), encontrarás que la oferta de pechos de silicona es muy amplia. Tienes pare elegir lo que gustes: desde un par de tetitas de adolescente, hasta modelos que parecen un molde en goma de Pandora Peaks, pasando por las que seguramente estás buscando.

En cuanto a los genitales, es obvio que un asexuado maniquí no puede ofrecernos lo que necesitamos, así que necesitaremos gastar otros cuantos euros en dejar esa zona un poco más… utilizable. La oferta en penes de goma es kilométrica (me refiero a la cantidad), y seguramente encontrarás uno del tamaño y color que te guste. También hay un surtido enorme de vaginas, pequeñas, grandes, con o sin vello, y del color de tus sueños. Incluso puede conseguir un par de nalgas, ano incluido. ¡A comprar!

 

Una vez que llegue el pedido a tu casa, y hayas vaciado tu billetera, deberás darte maña para meter en el maniquí los cientos de euros que has gastado en accesorios. Armado con un taladro, trincheta, uñas y dientes, perfora, corta y saca del maniquí todo lo que sobre. Una vez que está listo, procederás a pegar firmemente en sus huecos todo el “material” que llegó del sexshop.

Si eres habilidoso, y seguramente que ese es el caso, el resultado final será más que aceptable. Habrás logrado un compañero/a de juegos que nunca estará cansado, le dolerá la cabeza o dirá “por ahí no”. ¡A disfrutar!

 

Quizas quieras cambiar las manos del maniquí...
Quizas quieras cambiar las manos del maniquí...
Encontrarás todo tipo de accesorios.
Encontrarás todo tipo de accesorios.
Un modelo terminado. ¡Hermosa!
Un modelo terminado. ¡Hermosa!
Otro ejemplo de lo que puedes hacer con tus propias manitos.
Otro ejemplo de lo que puedes hacer con tus propias manitos.