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En las sociedades occidentales toda relación sexual que se precie tiene un claro y único fin: conseguir un placentero y, a ser posible, largo orgasmo. No importa si se trata de masturbación o de sexo en pareja; el orgasmo es un hecho tan significativo del mundo occidental, que hay quien afirma que una relación sin orgasmo no resulta satisfactoria (a pesar de que éste debería constituir sólo una parte más de la relación sexual). Vista la importancia que se le otorga, analicemos más de cerca el gran mundo del orgasmo, sus mitos y sus realidades.

Toda relación sexual humana se divide en cuatro fases: excitación, cúspide, orgasmo y resolución. Durante el orgasmo, que es la tercera fase, tanto las mujeres, como los hombres experimentan espasmos musculares, alta presión arterial, palpitaciones, respiración acelerada, contracciones, y una súbita descarga de tensión sexual. Pero en el fondo, un orgasmo es una experiencia tan individual, que poca teoría se le puede aplicar… Cada persona lo siente de forma diferente, y en cada ocasión es único.

Uno de los mayores misterios sobre el orgasmo atañe al orgasmo femenino. ¿Existe el orgasmo vaginal? Desde siempre, ha habido un eterno debate sobre si los orgasmos vaginales son posibles y en tal caso, si resultan diferentes a aquéllos que se obtienen mediante la estimulación del clítoris. Prestigiosos investigadores y terapeutas sexuales sostienen que sólo existe una clase de orgasmo femenino, independientemente de si es clitoriano, vaginal o de una combinación de ambos. En cambio, otros investigadores sostienen que las mujeres tienen tres tipos de orgasmos: el vulval, producido por estimulación del clítoris; el uterino, producido por penetración vaginal o la estimulación del punto G y el orgasmo mixto, producido por una combinación de los tres. Mientras que los expertos no se ponen de acuerdo acerca de los tipos de orgasmos femeninos, sí lo están en restar importancia al orgasmo en sí y en dársela a la habilidad de expresar y disfrutar de la sexualidad como conjunto.

Pero el orgasmo femenino no es el único que suscita dudas, creencias o falsos mitos. También el orgasmo masculino es un mundo muy complejo por descubrir. Por lo general, la gente tiende a pensar que orgasmo masculino y eyaculación son lo mismo, y no es así. Una cosa es eyacular, y otra bien distinta es tener un orgasmo. Así pues, es perfectamente posible tener un orgasmo sin que se produzca una eyaculación, o al revés. Si bien es cierto que lo más común es que se presenten simultáneamente, uno puede aprender a separarlos. De ahí que sea tan común confundir ambas cosas con el mismo fenómeno. Otro de los falsos mitos tiene que ver con la multiorgasmia masculina. Mucha gente piensa que inmediatamente después de una eyaculación la erección se pierde, pero no es así. Es perfectamente posible mantener una erección si la excitación no disminuye, por lo que el hombre es igual de capaz que la mujer de sostener el coito después de la eyaculación, e incluso de tener varios orgasmos pasados unos minutos.

Otro de los grandes mitos del orgasmo es el del orgasmo simultáneo. En esto tiene gran parte de culpa el cine, donde la pareja siempre alcanza el clímax al mismo tiempo. En cambio, en la vida real, son pocas las parejas que tienen orgasmos simultáneos. Esto requiere una gran coordinación, autoconocimiento y conocimiento del otro. Tratar de conseguir un orgasmo simultáneo como norma puede traer graves problemas a la relación. En cambio, si sólo se plantea como un juego más, puede resultar satisfactorio y excitante.

Nunca hagas del orgasmo una exigencia en tus relaciones. Relájate y disfruta de cada uno de los pasos del sexo. Descubre lo mejor de ti y de tu pareja en una capital mediterránea. Alquila Apartamentos en Valencia para el mejor confort y a disfrutar.