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Esas cosas de la pareja que nos sacan de quicio / Sexo con Esther

Hay detalles y comportamientos en nuestras parejas que nos sacan de casillas, a tal punto que llegan a afectar nuestro desempeño en la cama. ¿Alguien lo duda? Creo que no. Aclaro, eso sí, que esto es de lado y lado. Ahora, la forma como cada quien se deja afectar por eso depende, según un informe publicado en el Journal of Personality and Social Psychology, sobre el nivel de autoestima de las personas.

Dicen los autores de este trabajo -es más, están convencidos de eso- que quienes la tienen más alta abordan con mejor talante esas cosas que les molestan de sus parejas.

Pues déjenme decirles que se necesita más que un buen autoconcepto para aguantarse, por ejemplo, unos 'cachos' bien puestos.

Una investigación de la Universidad de Bielefeld (Alemania) asegura que las mujeres no toleran, bajo ninguna circunstancia, que su hombre se sienta atraído sexualmente por otra; es más, son capaces de perdonarle que hagan gala de ciertos sentimientos románticos, pero no que se deslicen bajo las faldas de una amante.

A los hombres les pasa lo contrario: los celos los devoran cuando su pareja deja entrever, si quiera, una pizca de enamoramiento por otro.

Esto no es lo único que les molesta. Según los investigadores, no soportan que una mujer hable sin parar en la cama o que utilice el polvo como chantaje. También les aburre tener que acompañarnos a hacer compras y esa especie de lenguaje cifrado que, según dicen, comparte la especie femenina (y que juran que es el origen de toda clase de equívocos).

Ellas, por su lado, confiesan sin pudor alguno que el mal olor de algunos señores es capaz de sacarlas en estampida; les choca, además, que sus hombres tiendan siempre a ir directo y sin escalas al departamento inferior del cuerpo, sin esforzarse por darle forma con caricias y susurros a un mínimo preámbulo.

Pero si hay algo en lo que me solidarizo con ellas es en la repelencia que causan esos machos que andan montados en la película de que sin ellos las mujeres no somos nada.

Tan convencidos viven de que nos hacen un favor permaneciendo al lado nuestro, que se convierten en unos cómodos, perezosos e insolidarios en la vida diaria, y en auténticos lastres en la cama. ¡Eso es insoportable!

¿De dónde sacan estos señores que es obligación nuestra, y solo nuestra, seducir, vernos lindas y sonreír siempre, y mostrarnos dispuestas a lo que sea, a la hora que ellos quieran?

¡Al diablo con esos hombres que todo lo solucionan con frases como: "¿En dónde puedes conseguir un mejor marido que yo? ¡Mira todo lo que tienes!".

A esto hay que meterle sexo emocionado, frases que nos sacudan de vez en cuando... Un "¡cómo estás de buena!", así lleven muchos años al lado nuestro, es capaz de ayudarnos a remontar lo que sea, de volver invisibles esos comportamientos que nos molestan y hasta de convertir un macho repelente en un príncipe azul. Hasta luego.

Fuente: ESTHER BALAC
PARA EL TIEMPO