Lily Allen: la fiera de mi niña - Pasto - PastoRumba.com
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lilly allenDiseccionamos a la penúltima estrella del pop salida de MySpace, una jovencita con un morboso pasado de traficante y felatriz que camina por el lado salvaje del 'show bussiness' O la amas o la odias. Con la seminueva estrella de la generación MySpace no valen las medias tintas. Yo, desde el principio y para no llamar a engaño, debo confesar que, en lo que respecta a Lily Rose Beatrice Allen (Londres, 1985) sólo puedo sentir amor y simpatía.

En primer lugar, por su carita de niña mala y su cuerpo morboso: es una tía buena, lo sabe y se aprovecha de ello sin caer en el machismo o en el feminismo. En segundo lugar, porque sus canciones molan, son pastiches de un puñado de estilos, pub-pop-ska-hiphop empastillado. Ella escupe con vocecilla pseudoadolescente sus letras llenas de humor negro, putas y chulos, pura vida callejera que ha hecho que la califiquen de “la versión femenina de Mike Skinner”. Y en tercer lugar porque, a sus 23 añitos, Lily se ha convertido en una bocazas que lo mismo insulta a otros artistas que relata con pelos y señales sus peripecias sexuales y toxicómanas. Lo tiene todo y por eso se merece que se la ponga en su justo lugar.

Expulsada del cole por hacer felaciones en los baños

De casta le viene a la galga y Lily es hijita del cómico Keith Allen. De él heredó su venenosa lengua, aunque el tipo abandonó el hogar cuando ella sólo tenía cuatro años. Niña precoz y estudiante díscola, pasó por 13 colegios y de casi todos fue expulsada por perpetrar gamberradas. Pero a ella le daba igual: todo lo que quería aprender estaba en los discos de T-Rex y de los Happy Mondays. Y vaya si lo aprendió.

Tal y como la propia Lily confesó en una entrevista a la edición argentina de Rolling Stone, “me pescaron haciendo un montón de cosas que una niña de bien no debería estar haciendo con sus compañeritos”. Cosas como fumar marihuana, traficar con drogas, beber alcohol o chupar penes en los baños del colegio. Ella aún no lo sabía, pero en el momento en el que se metió en la boca su primer miembro viril… nació una estrella de pop a la que sólo le faltaba cantar.

Famosa por accidente

Bien curtida en el lado más bestia de la vida, Lily ya tenía cosas que contar. Así que, como millones de jóvenes de su generación, las cantó, las grabó y las subió a un MySpace. Los caprichos del destino y el boca a boca la convirtieron en una figura de culto y, no mucho después, en 2006, llegaba a las tiendas su primer disco: aunque ella ya era una Internet celebrity adorada por miles de veinteañeros, llegó al número dos en las listas de ventas. Y esto, en una época en la que apenas se despachan discos. Ahora, sus canciones se descargan por millones y ella tiene casi medio millón de amigos en su MySpace: le queda otro medio millón para llegar al sueño dorado de Roberto Carlos Braga... y así más fuerte poder cantar.

El disco, Allright, still era una pequeña joya llena de rock, reggae, pub y muchos más estilos encerrados en un envoltorio puramente pop con textos explícitos. Pero no sólo fue la música la que convirtió a Lily en un fenómeno. Su imagen, altiva y agresiva, con sus extrañas mezclas de colorines, su lujo deportivo o sus vestidos con zapatillas, hicieron de ella un modelo imitado por miles de jovencitas; y, cuando empezó a salir en las revistas de moda, también se pusieron a copiarla las estilistas.

Una boca muy grande

Sí, la boca de Lily es inmensa. No deja títere con cabeza, dando descomunales mazazos a todos los artistas que no son de su estricto agrado. Algunas perlas: “Madonna sólo vende discos porque es famosa, pero no conozco a nadie de mi edad que la escuche”. “Todos aquellos que se compren un disco de Paris Hilton merecen ser asesinados”. “Bob Geldof es un mojigato parlanchín”. “Kate Moss no es una modelo, es un mondadientes”. Lily confesó en alguna ocasión que se afeitaba sus vergüenzas. Todas menos la lengua, supongo: ahí no tiene ni un pelo.

Su condición de bocazas también la ha demostrado en sus canciones, hablando de sexo sin cortarse, describiendo cómo las putas fuman crack (LDN), dándole palos a su ex (Smile) y también en su MySpace, donde no se corta a la hora de contar con pelos y señales los aspectos más íntimos de su vida.

Y, para colmo de colmos, Lily tiene la boca grande en el sentido literal, tal vez por haber empezado tan pronto con el tema de las felaciones. Lo demostró en Lily Allen & Friends, un programa que presentó para la BBC Three, en el que se metió el puño entero en la bocaza. ¿Tendrá la misma facilidad para practicar el fist fuckin? Por algo dice que “la mayoría de la gente no sabe hacer el amor”. Ella seguro que sí.

Cuerpo de demonio y voz de ángel

Lily está dotada con un tono de voz angelical. A pesar de sus excesos, conserva el mismo timbre de adolescente contestona que cuando empezó. Y por eso su música es tan sexy, por el morbo que da escuchar a una vocecilla como la suya soltando obscenidades y pintando retratos sórdidos de los barrios bajos de Londres.

¿Y qué me dicen del cuerpo de Lily? No es exactamente una Barbie, pero tiene morbo: su piel blanca, su desparpajo y el hecho de saber que tiene una amplia experiencia en todo tipo de prácticas sexuales la convierten en una sex symbol de culto macarra.

Los colocones de Lily

En la fiesta del estreno de una película en Cannes, a la que Lily asistió con peluca rubia platino, se pilló tal ciego que acabó rodando por los suelos y tirada encima de una mesa. Su padre Keith tuvo que cuidar de ella como cuando era una cría y acompañarla a la salida de la fiesta para llevarla a casa. En otras muchas fiestas en las que no estaba su papá, fue el personal de seguridad el que tuvo que encargarse de sacarla en volandas, inconsciente o muy ebria, para depositarla en un taxi o ambulancia.

Tampoco se portó bien en la gala de entrega de premios Men Of The Year de la edición británica de la revista GQ. Lily estaba encargada de presentar la fiesta junto al cantante Elton John y se puso a beber champán como una cosaca; hacia la mitad de la gala ya casi no se tenía en pie y protagonizó un cruce de insultos con el cantante: ella le llamó "viejo" y lo mandó a la mierda, mientras él la tachaba de "borracha", amenazando con tirarla debajo de una mesa.  

¿Y ella qué dice de todo esto? “Es fin de semana y hay que beber. ¡¡Brindando por Amy Winehouse jajaja”. Y también: “Disfruto empinando el codo como cualquier otro británico. Me encanta. Lo hago a menudo, a veces antes de los conciertos, pero no tengo problemas con el alcohol”. Sin embargo, recientemente, en el New Musical Express, afirmó que no pierde el control cuando se encierra “en una habitación de hotel con 40 cervezas”. Vamos, Lily, el primer paso es reconocerlo. Repite conmigo: “Me llamo Lily y soy una alcohólica”.

"¡Voy a tener que cambiarme de sexo para que no me echen de los váteres!"

El incidente más sonado lo protagonizó Lily el pasado mes de abril, cuando la pillaron encerrada en el vater de caballeros de una discoteca con Johnny Borrell (del grupo Razorblade) y el cómico Noel Fielding. Cuando los porteros los obligaron a salir, la cantante, en avanzado estado de embriaguez y visiblemente excitada, exclamó: “¡Voy a tener que cambiarme el sexo para que no me echen de los váteres!”.

Cada mes, Lily protagoniza más escándalos. Lo mismo se lía a golpes y a insultos con una transeúnte en plena calle que tiene que ser llevada a urgencias por coma etílico. Este año, incluso se ha visto obligada a cancelar varias actuaciones en su gira americana por problemas con el alcohol y las drogas. “Tengo tendencia a las adicciones y no me gustaría acabar con cincuenta años en un rincón del lavabo metiéndome una raya”, dijo en el New Musical Express. A ver si es verdad...

Dios las cría y ellas se juntan

Mientras Lily empalma las juergas, su segundo disco se retrasa más y más. Dicen que no se podrá escuchar hasta febrero de 2009 y sus fans lo esperamos como agua de mayo, sobre todo porque incluirá Wherever you go, una canción a dúo que Lily ha grabado con su colega Lindsay Lohan, tan escandalosa, crápula y viciosa como ella. “Lindsay es mi fan número uno”, ha dicho Lily, que tal vez le devuelva el favor a su amiguita cuando esta grabe su ya anunciado debut discográfico.

Lo que no sabemos es si se han metido en la cama pero, conociéndolas a las dos, es de lo más probable. Con un poco de suerte, un día de estos entraremos en YouPorn y nos encontraremos colgado un vídeo casero protagonizado por estas dos pequeñas y morbosas reinas del escándalo. Así sea...