Nacho Vidal: una bestia sexual en el cine, pero caballero en la calle - Pasto - PastoRumba.com
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nacho vidalEl hombre que actúa en más de 3.000 películas porno sufre migraña severa. Un perfil que demuestra que es opuesto a los personajes de sus filmes. Está en Bogotá para un seminario. Inmaculada González lo sabe: para su hijo, Nacho Vidal -el actor porno más famoso del mundo hispano-, ella es un dios. No hay otro. Y es porque para Vidal -que se encuentra en Colombia en un seminario de cine erótico- la religión no es miedo, es amor. Inmaculada lo representa.

Esta bestia sexual, que ha hecho más de 3.000 películas porno como actor y ha sido director y productor de muchas otras, resultó humana.

Tanto, que el lunes en la noche, cuando llegó a Colombia, tenía los ojos llorosos a causa de una gripa y estaba cansado por las 20 horas de vuelo que hizo antes de aterrizar en Bogotá (de Berlín a Madrid y luego atravesar el océano).

Es el menor de cinco hermanos de una familia de Barcelona y nació como Ignacio Jordá González, en 1973.

Desde los ocho años sufre de migraña severa y siempre, en el bolsillo de su pantalón o su camisa o su chaqueta debe llevar las pastas para mitigar el dolor. "Cuando no me sirven, tengo que ponerme una pasta debajo de la lengua, que se lleva la migraña rápido. Lo malo es que es costosa: cada una vale 10 euros", dice.

Cuenta que muchas veces, por el dolor, tuvo que faltar al colegio. Por eso su fama de mal estudiante, lo que no le interesó al Jordá del registro civil y menos le importó al Vidal que escogió como apellido artístico, porque saber de esto o de lo de más allá no le ha hecho falta para vivir bien.

También este hombre, que ha hecho hasta 47 películas en un mes, en una sola cinta actuó al lado de 101 mujeres y tiene títulos como Las esclavas de Nacho, es tan condenadamente humano, que es el excelente papá de tres hijos (dos niños y una niña).

"Y uno que viene en camino. Mi mujer (la colombiana Franseska Jaimes) espera un bebé. Tiene un mes de embarazo", dice con una sonrisa perfecta y sin morbo.

Antes de ser actor porno fue escolta de su propio abuelo (un militar), en el norte de África. Y el trabajo le gustó tanto, que si no hubiera llegado a las lides pornográficas le cuidaría la espalda a alguien.

Además, le gustan los perros y los caballos (no para el sexo), porque son animales agradecidos, fuertes y hermosos, y también, pasar vacaciones en Tailandia, por la comida, el budismo, la gente tan cariñosa y la calidad de vida.

Y aunque se ve en la pantalla golpeando, escupiendo y violando mujeres, obligándolas a perversiones varias con su miembro de 27 centímetros en erección y 19 en calma, y tiene una página de internet que parece un monumento porno, resultó un tipo educado: las primeras palabras que les ha enseñado a sus hijos son gracias, por favor y perdón. (fuente www.eltiempo.com)