Sexo y menstruación - Pasto - PastoRumba.com
logo pasto rumba
banerdiwebcol.jpg
E-mail Imprimir PDF
ImageLas ciencias ginecológicas desmontan casi todos los mitos y leyendas que había en torno al coito durante la “regla” "Cuando la mujer tenga flujo de sangre y su flujo esté en su cuerpo, siete días permanecerá apartada." (Levíticos, 15:19).

Esta cita bíblica refleja muy bien el origen del tabú menstrual: desde tiempos inmemoriales, la “regla” ha sido considerada por las religiones monoteístas como algo sucio e impío, como una maldición sangrienta que se debe respetar para no ofender al Creador. A partir del siglo XIX, las creencias religiosas se unieron con las supersticiones higiénicas y consiguieron convertir al sexo menstrual en un tabú que aún colea: por algo se utilizan eufemismos tan rebuscados como “el inquilino comunista”, “la prima rusa”, “el chorrito”, “la luz roja” o “estoy en esos días”.

En la actualidad, hasta la madre de Carrie sabe que la mujer que mantiene relaciones sexuales durante la menstruación no seca las semillas, ni opaca los espejos, ni muere en el parto, como estableció antiguamente cierta superchería judeocristiana. Sin embargo, todavía hay muchas parejas que, por causas derivadas de estas tradiciones sin fundamento, guardan abstinencia durante los días del "período".

Pero, ¿se deben cortar las relaciones sexuales durante la temporada menstrual? Es algo que, en principio, sólo incumbe a los particulares y cambiantes gustos, deseos e inclinaciones de cada pareja, pero conviene desmontar mitos para que nadie se quede con las ganas ni se prive de mezclar flujos y placeres si así se lo pide el cuerpo.

 Contra la mitología menstrual

En los últimos tiempos, los ginecólogos han desmentido una serie de leyendas que, desde hace tiempo, giraban en torno al sexo menstrual:

-Lo que la mujer expulsa por la vagina durante los días de regla NO es sólo “sangre”, como muchos creen, sino un fluido transparente mezclado con una pequeña cantidad de sangre del endometrio y algunos fragmentos del tejido que cubre la matriz.

-El coito y las contracciones uterinas que de él se derivan NO intensifican los dolores menstruales. Es más, los dolores de cabeza y senos, el malestar general, la fatiga, el nerviosismo, la inflamación del vientre, la retención de líquidos o los cólicos abdominales hacen que algunas mujeres no tengan ganas ni de respirar durante dos días antes del período, son síntomas que casi siempre remiten pocas horas después del inicio del flujo menstrual.

-NO existen apenas riesgos de embarazo si se practican coitos sin anticonceptivos durante los días de menstruación: como el endometrio (tejido que recubre el interior del útero, donde se aloja el óvulo fecundado) se está desechando en ese momento, no hay lugar para instalar el embrión y resulta imposible el embarazo.

-El flujo menstrual femenino NO puede, en ningún caso, taponar la uretra masculina.

-Si se practica sexo durante la menstruación, NO existe más riesgo de contraer enfermedades de transmisión sexual por culpa del habitual ensanchamiento de la abertura cervical.

-SÍ se incrementa el riesgo de transmisión del VIH, sífilis, gonorrea o hepatitis a través de la sangre menstrual, por lo cual (si la pareja no es "estable") se recomienda el uso de preservativo o decondón femenino si hay sexo vaginal o de protectores dentales o profilácticos de látex si hay sexo oral.

-Tampoco hay riesgo alguno de provocar una endometriosis con el coito, ya que la penetración hace refluir la sangre y la aloja en las Trompas de Falopio.

-Si el hombre no padece ninguna enfermedad, el líquido seminal NO suele arrastrar microbios de la flora de las paredes vaginales que puedan afectar al cuello de la matriz, provocando infecciones.

-Una vagina sana NO huele peor durante la menstruación: lo único que puede oler un poco es la sangre (que se libera al descamarse el endometrio), que, como otros fluidos corporales, tiene su aroma característico. Si la menstruación huele demasiado, es síntoma de alguna infección vaginal que debe consultarse con el ginecólogo.

En resumen: los problemas y riesgos clínicos derivados de las relaciones sexuales durante la menstruación son mínimos. Aún así, la óptima combinación de sexo y "regla" sólo depende, en última instancia, de la existencia del deseo, de que los amantes superen sus respectivos escrúpulos y de que la mujer se encuentre bien. Por eso, si no hay ningún tipo de molestias, en esos “días señalados” es posible disfrutar de unos coitos incluso más morbosos y placenteros de lo normal. Todo ello, sin necesidad de desarrollar tendencias vampíricas.