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El paro ‘explotó’ en la capital de Nariño

Si las autoridades administrativas y de Policía habían insistido durante los primeros cuatro días del paro nacional agrario en que “la situación es normal”, ayer todo se salió de sus manos, pues la violencia textualmente explotó en la ciudad, dejando un ambiente de zozobra y de temor por lo que pudiera suceder.

 

Los enfrentamientos entre los diferentes escuadrones de la Policía, encabezados por Antidisturbios, Esmad, y los grupos de campesinos que protestan en diferentes puntos de la vía Panamericana y de otras carreteras, además de los disturbios en la sede de la Universidad de Nariño en Torobajo, sacaron a los pastusos de su letargo, pues hasta el momento todos aparecían como simples espectadores de lo que sucedía en Tangua, Catambuco, San Juan o Túquerres.

La realidad violenta del paro tocó las puertas de la Universidad de Nariño, en donde durante más de tres horas varias decenas de encapuchados le hicieron frente a la Policía desde el interior del centro académico. Los revoltosos lograron ingresar un bus de servicio público y retuvieron durante más de tres horas a su conductor, quien en un descuido de los encapuchados emprendió la fuga y saltó por uno de los muros del alma máter. En este hecho no se registraron detenidos ni personas heridas o contusas.

Carrera en Catambuco

Los ánimos en este punto estaban caldeados desde la noche del miércoles. Luego, los enfrentamientos del jueves que dejaron más de 16 personas retenidas dejó abierta una guerra no declarada entre los actores de este capítulo del paro agrario.

Ayer los periodistas pudieron notar la actitud abiertamente desafiante de miembros de la Policía que se bajaron de un bus frente al lugar en donde están apostados los manifestantes de la Asociación de Camioneros de Colombia ACC, y enseguida procedieron a agredir verbalmente a quienes se encontraban en ese sitio. Los conductores trataron de arreglar el asunto por las buenas, pero ante la agresividad de los agentes los campesinos fueron quienes reaccionaron y la emprendieron contra estos, que se vieron obligados a huir por la vía hasta que lograron subirse de nuevo al bus.

Poco tiempo después aumentó la presencia de la Policía que llegó para enfrentar este bloqueo, que dejó sin opción de movilidad a todo el sur del departamento hasta la zona fronteriza.

Violencia en San Fernando

En el corregimiento de San Fernando los campesinos empezaron nuevos bloqueos desde la mañana de ayer, tanto en la vía que lleva hasta Putumayo como en las rutas secundarias. Las autoridades llegaron al sector hacia el mediodía y de inmediato se suscitaron grandes enfrentamientos que se extendieron por los campos y la zona semiurbana.

Los choques llegaron a ser de tal magnitud que los miembros del Esmad decidieron hacer un ataque frontal, llevándose por delante a ancianos, mujeres y niños inocentes. No hubo ventanal que se salvara, inclusive entraron a las viviendas y arremetieron contra los habitantes a quienes agarraban a golpes sin verificar si estaban o no involucrados en el movimiento de protesta.

Don Libardo Botina, de 65 años de edad, se dirigía a su residencia cuando se encontró de frente con el choque entre campesinos y Policía. Cuando intentó hacerse a un lado recibió la primera arremetida de los miembros del Escuadrón Antidisturbios que la emprendieron contra él, golpeándolo con sus escudos y bolillos. Cuando cayó al suelo recibió el segundo ataque, mucho más furioso: puntapiés y golpes en su cabeza terminaron por abrirle una herida de más de 10 centímetros de largo.

Una suerte similar padeció un menor de edad que se movilizaba con su madre para ir a recoger a su hermana pequeña, cuando recibió en el pómulo una bala de caucho que dispararon los agentes de la Policía.

Otras personas también resultaron con contusiones y moretones, sólo cuatro de estas debieron ser trasladadas hasta los centros asistenciales más cercanos. Los periodistas que también recibieron agresiones contabilizaron más de media docena de viviendas afectadas por los cruentos enfrentamientos.

Una delegación de la Personería de Pasto llegó hasta el lugar de los hechos y armó una lista parcial de personas que fueron retenidas, incluyendo a Luis Ángel Bravo, quien fue sacado a rastras de una vivienda y luego fuertemente golpeado. Mary Yisel Martínez, Marta Guerrero y María Guerrero, también quedaron en manos de las autoridades.

Destruida guardería

Doña Gladys Bravo es la responsable de la guardería ‘Mis primeros pasos’, que es en realidad un hogar en donde se atienden los niños de una docena de jóvenes madres mientras se dedican a trabajar, casi todas en el campo.

El recinto de esta guardería queda ubicado en la parte alta de San Fernando y apartado unos 200 metros de la carretera. Sin embargo, hasta ahí llegó el fragor de los enfrentamientos y, por supuesto, los niños pagaron los platos rotos.

El Esmad llegó con su agresividad, rompiendo vidrios y lanzando gases al interior de la residencia, lo que generó un estado de histeria colectiva, pues los niños empezaron a vomitar y dar signos de diarrea. Doña Gladys suplicaba que se alejaran de allí “porque este es un lugar de niños y gente decente”, pero como contraprestación sólo recibía insultos y amenazas.

Los choques llegaron a ser de tal magnitud que los miembros del Esmad decidieron hacer un ataque frontal, llevándose por delante a ancianos, mujeres y niños inocentes. (Fuente: hsbnoticias)

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