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Morirse en la era digital: ¬Ņest√° preparado?

Tratando de encontrar respuestas, acudieron a la p√°gina de Facebook de Eric, pero tras intentar sin √©xito adivinar su contrase√Īa, apelaron al gigante de las redes sociales para que les otorgara acceso.

 

Darle acceso no autorizado a alguien que no sea el titular de la cuenta, la empresa dijo, va en contra su política de privacidad.

Los Rash, que viven en Virginia, trataron de imponer su voluntad en los tribunales, pero pronto se dieron cuenta de que no había ninguna legislación que cubriera la gestión de "activos digitales".

La trágica batalla de la familia es sólo uno de muchos ejemplos que demuestran que en internet estamos tremendamente mal preparados para lidiar con la muerte.

En los dos a√Īos desde el caso de la familia Rash -que llev√≥ a la introducci√≥n de una propuesta para una ley federal relativa a los datos de los menores de edad- pocos pa√≠ses han emitido claras directrices sobre los derechos de las familias a acceder a los datos de sus difuntos.

Y a pesar de que cada vez ponemos m√°s de nuestras vidas en la nube, pocos de nosotros nos estamos preparando para nuestra vida digital de ultratumba.

Alcanzando la madurez

"Acumulamos más registros digitales en nuestras vidas que físicos", le dice a la BBC Evan Carroll, quien dirige el Digital Beyond, una página web que explora el tema de la muerte digital.

"Pero todavía no hemos entrado en la etapa en la que tomamos en serio la pregunta de qué pasa con esos registros".

Desde que Carroll y su amigo John Romano plantearon por primera vez la cuesti√≥n de la vida digital tras la muerte en el festival South by Southwest (SXSW) en 2009, algunas compa√Ī√≠as prominentes han desarrollado pol√≠ticas para tratar con clientes fallecidos.

Google tiene un proceso que les permite a los usuarios planificar lo que quieren hacer con su cuenta y en ocasiones proporciona el contenido de cuentas de correo electrónico para las que no se han dejado instrucciones específicas, después de una "revisión cuidadosa".

Facebook y Yahoo han adoptado una postura m√°s estricta y no entregan datos sin una orden judicial, pero el primero permite que los familiares elijan si quieren cerrar la cuenta o convertirla en una p√°gina conmemorativa.

Sin embargo, muchas empresas web est√°n quedando rezagadas.

Servicios basados en la nube que almacenan nuestros datos financieros, correos electr√≥nicos, colecciones de m√ļsica, las interacciones de los medios sociales, fotos y muchos otros art√≠culos potencialmente valiosos tienen pol√≠ticas diferentes sobre la propiedad de datos, si es que efectivamente las tienen.

Como resultado, es más difícil legarle una colección de iTunes a un ser querido que dejarle la colección de CDs en una caja de zapatos.


Testamentos digitales

¬ŅPor qu√© estamos dejando a nuestras identidades digitales a merced del azar?

Parte del problema es que los usuarios de internet han tendido a ser demasiado jóvenes para preocuparse de su mortalidad.

Sin embargo, a medida que el navegador promedio envejece, la idea de redactar un "testamento digital" est√° tomando fuerza.

"Miles de miembros nuevos se han suscrito", asegura en conversaci√≥n con la BBC Paul Golding, quien hace un a√Īo lanz√≥ El legado Cirrus, un servicio que permite registrar los datos de inicio de sesi√≥n de todas las cuentas en l√≠nea y dejarle instrucciones a un tutor designado.

"La gente está comenzando a darse cuenta de lo que podrían perder".

Poner los detalles de su voluntad respecto a su vida en l√≠nea no es una opci√≥n pues esos documentos son accesibles al p√ļblico, pero se√Īalar d√≥nde se pueden encontrar es una apuesta m√°s segura. Aunque con las contrase√Īas y nombres de usuario cambiando todo el tiempo, el desaf√≠o es mantener la informaci√≥n actualizada.

La planificación de patrimonio digital, como se conoce el proceso de presentación de sus datos con terceros, es un negocio cada vez más popular y varios servicios en línea ofrecen mucho más que simplemente ayudar a acceder a las cuentas.

Algunos, como Mi vida maravillosa, permiten que los miembros le escriban mensajes a sus seres queridos desde la tumba. Otros, como la aplicación ifidie de Facebook, dan la oportunidad de compartir un chiste póstumo o grabación un vídeo confesional para que se publique tras el fallecimiento.


Costo de la inacción

Pero son los servicios m√°s convencionales ofrecidos por estas empresas que est√°n demostrando ser vitales para las familias de duelo.

La mayoría de las veces, las familias no saben qué cuentas online tenía su pariente, sin mencionar los detalles como el nombre de ingreso.

Y el costo de no saber siquiera una contrase√Īa de correo simple puede ser enorme, explica Evan Carroll.

"El correo electrónico sirve muchos propósitos y sólo uno de ellos es el equivalente digital de nuestros buzones", afirma y declara: "Es la llave maestra para muchas otras cuentas".

Aunque hay que anotar que dejar una lista de sus cuentas en l√≠nea y contrase√Īas con un servicio digital es una soluci√≥n arriesgada.

Poner todos los datos personales de seguridad en l√≠nea en un solo lugar lo deja a uno a merced de un ataque pirata. Adem√°s, como Golding admite, si recibiera la "informaci√≥n correcta" de un tribunal de justicia, requiriendo que entregue una lista de contrase√Īas, √©l "tendr√≠a que cumplir".

Además, utilizar los datos de inicio de sesión de un familiar muerto es potencialmente ilegal. Los términos y condiciones de la mayoría de los servicios online establecidos declaran que nadie que no sea el propietario está autorizado a utilizar la cuenta.

Por otro lado, es posible que sus seres queridos ni siquiera agradezcan que se les leguen algunas revelaciones póstumas. Detalles de aventuras extramaritales o adicción al juego, que se hubieran ido a la tumba, podrían quedar disponibles para los deudos.

Sin embargo, mientras se afinan los detalles sobre el patrimonio digital, Carroll insta a hacer algo, incluso si sólo es escribir una lista a mano y ponerla en un lugar seguro conocido solamente por una persona de confianza.

"Muchas personas dicen 'no tengo nada importante en línea', pero nunca se sabe qué será de valor para tu familia en el futuro", advierte. (Fuente: BBC)

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