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Una infancia poco común: La infancia de Mary, es poco comparable con la de cualquier niño, pues sus padres le tenían prohibido hablar de cualquier cosa y menos si había alguna persona de la policía. Su papá Billy Bell, siempre había vivido con ellos, pero les había enseñado a sus hijos (Mary, y sus hermanos menores), que siempre lo llamaran “tío”, para que de esa manera su mamá pudiera cobrar la pensión mensual que el gobierno le otorgaba. El papá Billy Bell era un ladrón y la mamá Betty Bell era una prostituta; ella misma aceptó: “Yo no quería a mi hija, varias veces la traté de matar, poniéndole drogas revueltas con sus dulces, causándole sobredosis, también la usé como juguete sexual con algunos de mis clientes desde que tenía un año de edad”. Mary, una niña que a la edad de 11 años seguía mojando la cama, aceptó que su mamá la ridiculizaba con sus amigos y con todo el vecindario cuando mojaba la cama, colocando de forma vertical el colchón en la ventana para que todos vieran que se había orinado. Los asesinatos: Mary era una niña de 10 años normal a los ojos de cualquiera. Cruzaron las vías del tren, hasta llegar a la zona industrial, en donde normalmente los niños se reunían para jugar entre los materiales de construcción. Brian se encontraba muerto entre esos bloques. Brian, tenía marcada en el vientre la letra “M”, aparentemente inflingida por una navaja de rasurar. Durante el verano de 1968, los habitantes de Scotswood se encontraban bastante asustados por los acontencimientos; la policía procedió a entrevistar a todos los niños de entre tres y quince años. Entre los niños sospechosos se encontraban Mary Bell de 10 años y Norma Bell de 13 años. Mary era demasiado evasiva y actuaba de manera bastante extraña, Norma estaba emocionada por el asesinato y se dedicaba a sonreír, como si todo fuera un juego; dijo un policía. En la declaración oficial de Mary, ella mencionó las tijeras que se encontraron al lado del cadáver, lo cual era una evidencia confidencial, pues en ese momento ella se incriminó sola, y se podía suponer que tanto Mary como Norma, habían visto morir a Brian y que alguna de las dos o ambas era la asesina. Norma fue interrogada por segunda ocasión por el inspector Dobson, y esta vez ella confesó que Mary le dijo que ella había matado a Brian, y que después la llevó a ver el cadáver, advirtiéndole no decírselo a nadie. Debido a muchas contradicciones las dos niñas fueron acusadas de asesinato y encarceladas en la estación de policía, en espera del juicio. Las dos familias que perdieron a sus hijos declararon que luego de la muerte de éstos, habían sido interrogadas por Mary Bell, con preguntas como: “¿Extraña a su hijo?”, “¿Le duele que haya muerto?”, inclusive con un tono de burla. En el caso de Martin Brown, quien fue encontrado muerto en el piso, con varios golpes y la cabeza sangrando, confesó Mary Bell, que junto con Norma, llevaron al niño engañado a una construcción, y cuando se encontraba parado en una barda, Mary lo empujó, y el niño quedó inmóvil en el piso, pero consciente. Entre otras declaraciones, Mary dijo: “Siento placer lastimando a los seres vivos, animales y personas que fueran más débiles que yo, que no se pudieran defender”. El juicio: Mary y Norma fueron llevadas a juicio, el 5 de diciembre de 1968. El veredicto: Mary obtuvo la pena por homicidio; pero lo que no estaba muy claro era qué tan severo sería el castigo que se le impondría a Norma. Los jueces tardaron un buen rato en deliberar las sentencias, y Norma tembló de emoción cuando la encontraron inocente de los cargos que se le imputaron en ambos homicidios, pero fue puesta bajo supervisión psiquiátrica.
Aparentemente recuperada y rehabilitada, Mary fue liberada a los 23 años, el 14 de mayo de 1980, su primer trabajo fue en la enfermería local para niños, pero determinaron que éste era un trabajo inapropiado para ella. Mary alega que desde el nacimiento de su hijo ha tomado una nueva conciencia acerca de los crímenes que cometió, que de alguna manera ocurrió una transición dentro de ella, debido al tratamiento apropiado que recibió, pasó de ser una niña asesina a una madre cariñosa. Eventualmente conoció a un hombre del cual se enamoró, se fue a vivir a un pequeño pueblo, pero los oficiales tenían que avisar a las autoridades locales de su presencia, así es que de inmediato los habitantes de ese pueblo organizaron marchas, exigiéndole a la asesina que se marchara. Mary Bell tendrá que vivir por siempre con el temor a ser exhibida. |



Podemos afirmar que Mary Bell tenía problemas desde su infancia, y que sus padres tienen la culpa del comportamiento de su hija. Con tan solo 10 años de edad, Mary había matado a dos niños, y en vez de remordimiento, reconoció haber disfrutado cada asesinato. Los doctores le diagnosticaron a Mary la enfermedad de “Psicópata”.
Una vida condenada: